El Código de Ética
Afirmar que en Venezuela la institucionalidad, el Estado de Derecho y las arcas públicas han sido asaltadas por una banda mafiosa de criminales y delincuentes, no es en absoluto un exabrupto retórico; probablemente, más bien, pequemos de excesivo conservadurismo.
El próximo 15 de febrero, los venezolanos tendremos que asistir nuevamente a la urnas para materializar un nuevo capricho del teniente “choronel” [1]: enmendar la Constitución de la República para despejar el espinoso camino legal que permita así su eternización en el poder al frente de la jefatura del Estado; misión altamente sacrificada que sin duda acometerá con el mismo afán, dedicación, tenacidad, compromiso y amor con el que una Ixodoidea [2] dispensa a su imprescindible y carnal “huésped”.
Quien todavía abrigue la peregrina idea de que el teniente “choronel” sea alcanzado por una magnanimidad capaz de hacerlo intuir y atisbar su verdadera dimensión y efímera inmortalidad en relación al destino de Venezuela, es como pretender que un gobernante bajo los influjos del narcisismo maligno sólo por un instante deje de seguir los dictados de “su amado pueblo”; es decir, ignorar la imperativa "voz telúrica del Pueblo" que proviene de su propia faz reflejada en un espejo. No hay caso, su naturaleza transgresora, delictiva, egocéntrica, audaz, megalómana y sin escrúpulos han sido las monedas de curso legal de su mendaz actuar y maquiavélico proceder.
El saqueo al erario público para financiar su personal proyección política en el Mundo, confirma su desprecio y aborrecimiento por las leyes y los ciudadanos de la República; indistintamente, con ambos suele limpiarse el (bolsillo) trasero a diario y todo ello sin que interceda a nuestro favor el más mínimo derecho al fugaz alivio y consuelo pues, para mayor desgracia, él no sufre de estreñimiento. Por el contrario, se le “afloja la tripa” continuamente en los lugares y momentos menos oportunos, según su propio y vívido testimonio recientemente televisado.
Imaginamos que, al igual que le sucedió a su “padre putativo”, sólo la indignidad que supone a la majestad del magno cargo andar por ahí permanentemente atado a una “bolsita con excretas”, podría alejarlo -sólo momentáneamente- del designio histórico de dirigir personal y públicamente los destinos de la Patria Grande en las próximas centurias. Sin embargo, al igual que aquél, el férreo voluntarismo expresado en su inquebrantable amor por los los pobres, augura que aún desde el “más allá” eternamente nos guiará como luz de lucero en la noche oscura de una madrugada llanera, siempre avanzando a paso de vencedores hacia derroteros cada vez más gloriosos y excelsos (por favor, no confundir con "cuatreros y sus cada vez más odiosos excesos").

Éramos muchos...
La violación sistemática de la leyes y normas republicanas, y el vergonzoso soborno -siempre generoso- a colaboracionistas igualmente inescrupulosos de otros poderes públicos, que garantizan la total impunidad de los desmanes del régimen “robolucionario” [3] imperante, nos advierten que desde hace rato estamos inmersos en una dictadura disfrazada con ropajes democráticos; más precisamente, una infame tiranía de hecho. Sin embargo, no abundaremos aquí en las miles de violaciones al Estado de Derecho que en estos diez años de barbarie militarista malvivimos los venezolanos, pues sería una tarea titánica únicamente apropiada para ociosos e ilustrados enciclopedistas, sobradamente acostumbrados a manejar monumentales volúmenes de información.
Hace apenas tres días, el pasado viernes 16 de enero, la sumisa Asamblea Nacional (AN) en su segunda y “democrática" discusión aprobó la realización del referendo de la Enmienda -mal llamada- constitucional, cuya aprobación habrá de modificar los Artículos 160, 162, 174, 192 y 230 de la Constitución vigente, permitiendo la reelección continua e indefinida del presidente y demás cargos de elección popular, sin que medien otras limitaciones adicionales a las ya establecidas (v. g.: La insania mental, que depende del hoy “dependiente” y cómplice sistema de justicia). Se determinó allí, durante esa segunda sesión, que la campaña electoral daría comienzo a partir del día siguiente, el sábado 17 de enero.
Empero, siempre consecuentes con su talante y vocación delictiva, la “robolución” ya había tomado ventaja y, mediante descarado y nauseabundo peculado de uso, unilateralmente inició su campaña propagandística dos días antes en medios de comunicación impresos -sólo en aquellos medios que le son afectos y subordinados al régimen-, cuando ni siquiera “se sabía” si la AN habría de aprobar finalmente el referendo -disculpen el ingenuo eufemismo. Pero eso no es lo más grave.
Los costosos avisos de prensa que acompañan el presente escrito -dos de ellos son páginas completas e impares a full color-, fueron publicados en periódicos de circulación nacional el 15 de enero (Diario Vea y Últimas Noticias), día por demás muy adecuado y significativo para la “robolución” por tratarse del Día del Maestro (¿Adivinen cuál Maestro? No, ése no. Es el otro, el de la “bolsita...”), y están suscritos por tres Ministerios del Popo [4]: el de Comunicación y la Información, el de Participación y Protección Social, y el de Educación.
En esas tres piezas de propaganda oficial se promociona la opción del “Sí” gubernamental impunemente: simulan precariamente su naturaleza electoral y con ello dejan al desnudo nuestra primitiva y burda “viveza criolla”, torpemente encubierta bajo “creativos” juegos de palabras. Impúdico alarde de propaganda sesgada y parcializada que, por supuesto -y como ya es costumbre-, es facturado con cargo al bolsillo de todos los esquilmados y obnubilados venezolanos, incluyendo el 65% de la población que se opone a dicha enmienda.
Para colmo del cinismo “robolucionario”, una de las piezas titula: “Si a la Igualdad” (sic) “Elegir que siga el buen gobierno / Sí es tu derecho” (sic). Otra, felicita a los maestros en su día afirmando implícitamente que la violación sistemática de las leyes y normas “Sí” es una auténtica “Educación para todos”. Propaganda subliminal, pues. Sin embargo, estas transgresiones son una nimiedad apenas importante ante el uso y abuso que hace el teniente “choronel” de los medios radioeléctricos del Estado, plegados las 24 horas a incentivar y exacerbar el pernicioso culto a la personalidad e imprescindibilidad del líder máximo -¡Yo soy la garantía de la paz!, suele decir ufano.

...y parió la abuela
Ante estas atrocidades cometidas desde el Poder Ejecutivo, posibles únicamente por la repulsiva genuflexión y reptil sumisión de los otros poderes del Estado, la Constitución de la República es muy clara al respecto: se violentaron los Artículos 7, 21 (ordinales 1 y 2), 131, 139, 236 (ordinal 1) y muy especialmente el Artículo 145 [5]: “Los funcionarios públicos y funcionarias públicas están al servicio del Estado y no de parcialidad alguna. (...)" Claro, todo el enunciado pierde su significado republicano cuando caemos en cuenta e identificamos quién usurpa y encarna “el Estado”.
Llegados a este punto, preguntamos: De aprobarse la enmienda que permitirá la reelección indefinida para los cargos públicos de elección popular, ¿será este envilecido régimen que tomó por asalto el Estado el garante de la igualdad de oportunidades y de condiciones para competir en elecciones medianamente limpias y equilibradas como ordena la Constitución vigente si, como se evidencia en las transgresiones que originan este artículo, desde un mes antes del referendo aprobatorio ya el teniente “choronel” y su banda se limpiaron el (bolsillo) trasero con seis artículos de ella? Lo dudamos, las instituciones y el Estado de Derecho están de vacaciones indefinidas en Venezuela y apenas contamos con un sustituto impostor que se promociona de izquierda y además se pretende revolucionario: El Código de Ética del teniente “choronel”; es decir, sin eufemismos, el código de ética de la barbarie militarista oculto tras un conveniente antifaz marxista.
Por otra parte, una mitad de los venezolanos -subyugados por la atosigante propaganda oficial y la cautivante locuacidad histriónica de nuestro primer comediante- creen firmemente y están auténticamente convencidos de que el teniente "choronel" es el Estado, tal como se afirma decía de sí mismo el monarca francés Luis XIV, el Rey Sol: "L'État, c'est moi". Además, por si la otra mitad de los despistados venezolanos aún no están convencidos de la fuente originaria de esta divina y graciosa legitimidad, les recordamos que él administra directamente, sin intermediarios, toda la renta del país y la violencia armada (FAN, policías, milicias, guerrillas, mercenarios, francotiradores y cuerpos urbanos paramilitares de choque). ¿Necesitamos, acaso, racionales argumentos y formales explicaciones para aceptar la realidad?
La República ha muerto... ¡Qué viva el Rey!

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Notas:
[*] Publicado en: www.soberania.org el 19-01-2009 / E-mail: locoven@gmail.com
[1] "Choronel", acrónimo acuñado por el autor, compuesto por dos palabras: "Choro" (venezolanismo, en el habla coloquial: delincuente, persona que roba) y "Coronel".
[2] Wikipedia: "Los ixodoideos (Ixodoidea) son una superfamilia de ácaros, conocidos vulgarmente como garrapatas. Son ectoparásitos hematófagos (se alimentan de sangre) y son vectores de numerosas enfermedades infecciosas entre las que destacan el tifus o la enfermedad de Lyme. Son los ácaros de mayor tamaño".
[3] "Robolucionario", acrónimo de origen anónimo, compuesto por dos palabras: "Robo" y "Revolucionario".
[4] "Popo", palabra compuesta, abreviatura de "Poder Popular". También, venezolanismo, en el habla coloquial: excremento.
[5] Constitución de la República Bolivariana de Venezuela:
Artículo 7. La Constitución es la norma suprema y el fundamento del ordenamiento jurídico. Todas las personas y los órganos que ejercen el Poder Público están sujetos a esta Constitución.
Artículo 21. Todas las personas son iguales ante la ley; en consecuencia:
- No se permitirán discriminaciones fundadas en la raza, el sexo, el credo, la condición social o aquellas que, en general, tengan por objeto o por resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio en condiciones de igualdad, de los derechos y libertades de toda persona.
- La ley garantizará las condiciones jurídicas y administrativas para que la igualdad ante la ley sea real y efectiva; adoptará medidas positivas a favor de personas o grupos que puedan ser discriminados, marginados o vulnerables; protegerá especialmente a aquellas personas que por alguna de las condiciones antes especificadas, se encuentren en circunstancia de debilidad manifiesta y sancionará los abusos o maltratos que contra ellas se cometan.
(...)
Artículo 131. Toda persona tiene el deber de cumplir y acatar esta Constitución, las leyes y los demás actos que en ejercicio de sus funciones dicten los órganos del Poder Público.
Artículo 139. El ejercicio del Poder Público acarrea responsabilidad individual por abuso o desviación de poder o por violación de esta Constitución o de la ley.
Artículo 145. Los funcionarios públicos y funcionarias públicas están al servicio del Estado y no de parcialidad alguna. Su nombramiento o remoción no podrán estar determinados por la afiliación u orientación política. Quien esté al servicio de los Municipios, de los Estados, de la República y demás personas jurídicas de derecho público o de derecho privado estatales, no podrá celebrar contrato alguno con ellas, ni por sí ni por interpósita persona, ni en representación de otro u otra, salvo las excepciones que establezca la ley.
Artículo 236. Son atribuciones y obligaciones del Presidente o Presidenta de la República:
- Cumplir y hacer cumplir esta Constitución y la ley.
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